Un hash es la “huella digital” de unos datos: una función criptográfica transforma información en una cadena fija (por ejemplo, 256 bits) difícil de invertir o falsificar.
En palabras simples
- Pequeños cambios en los datos producen hashes totalmente distintos.
- Se usa para enlazar bloques, verificar integridad y construir estructuras como Merkle trees.
- No es un cifrado: no permite recuperar el original.
Cómo funciona
Las blockchains usan hashes para referenciar bloques anteriores y para comprometer conjuntos de transacciones. Si alguien altera una transacción antigua, cambia su hash y rompe el enlace con los bloques posteriores, lo que delata la manipulación.